El presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, encabezó la ceremonia para iluminar de color amarillo el Senado de la República, con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, problemática que afecta principalmente a jóvenes de entre 15 y 29 años.
Durante el encuentro, que se llevó a cabo el 9 de septiembre, se destacó la necesidad de establecer un protocolo, ante la irrupción de las redes sociales y la Inteligencia Artificial (IA), para atender los riesgos y las primeras señales de advertencia, a fin de dar una respuesta oportuna y segura a todos los casos.
Virgilio Serrano Vera, presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Comercio Italiana en México, consideró que la IA puede ser uno de los aliados más poderosos que la prevención haya tenido, pues “no se cansa, no juzga, está disponible las 24 horas y puede tender un puente hacia la ayuda profesional”, sobre todo, en un país con cerca de un psiquiatra por cada 100 mil habitantes.
Sin embargo, advirtió que la Inteligencia Artificial mal regulada puede amplificar el daño, ya que en una revisión científica de 2026 se evaluó a 29 asistentes conversacionales y ninguno cumplió los criterios de una respuesta adecuada ante una crisis suicida.
Dijo que la diferencia entre salvar y dañar es la supervisión clínica, así como la integración con los servicios de crisis y estándares verificables; “ese es el terreno donde el Estado debe legislar”.
En este contexto, propuso cinco principios para legislar en esta materia: el deber de dar respuesta segura a todos los casos, por lo que todo sistema que detecte riesgos tiene que activar un protocolo basado en evidencia y redirigir a las personas a las líneas de crisis, pero nunca proporcionar información o contenido dañino.
Planteó que se desarrolle la seguridad de estos sistemas desde su diseño, así como la responsabilidad algorítmica para no amplificar contenidos de autolesión; además de garantizar la supervisión humana y validación clínica de todo sistema que atienda una crisis.
Serrano Vera agregó que también se requiere asegurar la protección reforzada de los menores y la privacidad por diseño, con la prohibición de usar esos datos con fines comerciales o punitivos, así como la armonización internacional con la Ley Europea de Inteligencia Artificial.
Subrayó que la mayoría de los suicidios son impulsivos, pues siete de cada 10 casos no se habían planeado una hora antes y esa crisis en los jóvenes se aceleró con la irrupción del teléfono móvil y las redes sociales.
De acuerdo con el INEGI, agregó, en 2025 se registraron ocho mil 709 fallecimientos por suicidio, con una tasa del 6.7 por cada cien mil habitantes, la más alta en una década.
“El sector de la población más golpeado por este flagelo es el de los jóvenes de 15 a 29 años, donde se concentra 38.1 por ciento de todos los casos, por lo que el suicidio ya es la tercera causa de muerte; además, por cada fallecimiento, hay al menos 20 intentos; y detrás de cada número hay una familia que repasa cada conversación buscando la señal que pudo haber prevenido su deceso y que no supo leer”.
En este sentido, el presidente de la Comisión de Salud, José Manuel Cruz Castellanos, agradeció las cinco líneas propuestas por Serrano Vera, para incluirlas en una iniciativa, al tiempo que destacó que “una mano amiga o unas palabras de aliento pueden ser la diferencia entre la vida y la muerte”.
Consideró que se requiere un cambio de estrategia para la salud mental, que fortalezca las decisiones positivas de los ciudadanos en peligro de caer en las garras de este problema de salud pública.
“Hay familias sufriendo, hay familias que mañana van a tener que ir a sepultar o a cremar a alguien que se suicidó, su hijo, su esposo o su esposa”, enfatizó.







