El Aeropuerto Internacional Quetzalcóatl de Nuevo Laredo perfila condiciones para convertirse en una plataforma estratégica de desarrollo económico y conectividad binacional, gracias a su ubicación fronteriza, capacidad instalada y margen de crecimiento en pasajeros y carga, aseguró el capitán Igor Tostado Gándara, CEO de Jetlog Aviation.
“Nuevo Laredo tiene todo para consolidarse como un hub complementario eficiente, rentable y de bajo congestionamiento. Su posición geográfica, su infraestructura y el contexto del nearshoring lo colocan en una oportunidad histórica”, afirmó el directivo al presentar un análisis sobre el potencial del aeropuerto fronterizo, solicitado por el Aerocluster de Tamaulipas.
El especialista destacó que la terminal, actualmente operada por el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos, Olmeca-Maya-Mexica, (Gafsacom), se encuentra a solo unos kilómetros de la frontera con Estados Unidos, factor que la coloca en una zona privilegiada para captar flujos comerciales, operaciones logísticas y movilidad empresarial entre ambos países.
De acuerdo con cifras revisadas por Jetlog, el aeropuerto registró una recuperación acelerada tras la pandemia, con un crecimiento acumulado superior al 478 por ciento entre 2020 y 2025 en movimiento de pasajeros.
Este repunte fue impulsado por nuevas rutas, especialmente hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, así como una mayor conectividad con el interior del país.
En materia de carga, aunque los volúmenes aún son moderados, el comportamiento muestra avances relevantes con aumentos de entre 30 y 100 por ciento en distintos periodos recientes.
Entre los segmentos con mayor potencial figuran autopartes, electrónicos, productos farmacéuticos y bienes de consumo vinculados al comercio exterior.
Tostado Gándara subrayó que la terminal opera todavía por debajo de su capacidad total, con niveles cercanos al 50 por ciento y promedios estimados de 600 pasajeros diarios, lo que abre espacio para inversión privada y expansión ordenada en los próximos años.
En el rubro de infraestructura, el aeropuerto cuenta con pista principal de dos mil metros por 45 de ancho, superficie aproximada de 300 hectáreas, tres calles de rodaje y 14 posiciones para aviación comercial y general.
Estas condiciones permiten atender aeronaves de fuselaje angosto y operaciones mixtas de pasajeros y carga.
Tostado Gandara consideró que una eventual apertura a la inversión privada detonaría nuevas etapas de crecimiento mediante ampliación de terminales, plataformas de carga, equipamiento y servicios complementarios, además de generar empleos directos e indirectos en logística, aduanas, transporte terrestre y cadenas de suministro.
Añadió que, en el escenario actual del T-MEC y el nearshoring, Nuevo Laredo puede integrarse como nodo logístico de clase mundial, complementando la infraestructura aeroportuaria de Monterrey y Veracruz, sin competir de forma directa y fortaleciendo la competitividad regional.
Con ello, el Aeropuerto Internacional Quetzalcóatl se coloca en el radar como una de las apuestas con mayor retorno estratégico para el noreste mexicano y una pieza con capacidad real para impulsar la siguiente etapa de crecimiento fronterizo.






