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Arte y Cultura

Creatividad y virtuosismo infantil conquistan la Casona de Xicoténcatl con el “Junior Original Concert”

La Casona de Xicoténcatl fue este jueves por la noche el espacio para un atractivo evento con el “Junior Original Concert”, recital donde 11 estudiantes de la Yamaha Music School (YMS), todos ellos menores de edad, compartieron con el público no sólo sus habilidades al frente del piano y el órgano, sino también su vena creativa al interpretar composiciones propias.

Niñas y niños de Guadalajara y de la Ciudad de México fueron los artistas invitados al concierto que todos los años organiza la YMS en varias partes del mundo para exhibir los avances en la formación musical de sus alumnos, y que en este 2025 eligió a la Sede Histórica del Senado de la República para ser parte de sus recintos anfitriones.

Vania Lara, jefa de enseñanza musical de Yamaha de México, explicó que el “Junior Original Concert” se promueve a nivel internacional para fomentar la creatividad de niños y jóvenes, y darles la oportunidad de expresar sus propias ideas, sensibilidad e imaginación a través de la composición musical.

Ese propósito lo pudieron comprobar los más de 200 asistentes al recital gratuito, quienes escucharon obras originales de diversos estilos, pero todas ellas apegadas a la técnica y exigencias propias de composiciones de célebres músicos clásicos como Satie, Chopin, Debussy, Bach o Ravel.

Más allá de la comparación con autores europeos, la descripción que los jóvenes talentos dan a sus creaciones introduce al espectador con las emociones que buscan transmitir a través de la música.

Por ejemplo, Leonel Pastrana Muñoz, el músico y compositor más joven del grupo, con tan sólo cinco años, interpretó en el órgano Electone (instrumento compuesto por dos teclados) su obra “El Charquito de Lava”, donde retrata “la soledad de un charco de lava nacido de una erupción volcánica, hasta que conoce a su mejor amigo, un charco de agua”.

En “Nocturno del Océano”, pieza para piano, el pequeño Eduardo Lázaro Ríos expresó “el movimiento tranquilo de las olas” y “las diferentes capas del mar: desde su lado más conocido, lo más profundo y oscuro, hasta el fondo”.

Alondra Rochely de la Torre compuso para el piano, con acompañamiento de violín, la canción “Desperatio”, en el que refleja “el esfuerzo que le costó trabajar en ella hasta encontrar una melodía que le agradara”.

Un “pequeño pájaro naranja volando a través de un gran escenario, cantando y bailando” fue la inspiración para “Entre Cuerdas y Suspiros”, que Anette Sánchez Velarde ejecutó en el piano con acompañamiento de violín.

Iker Barrios Amaya compartió en el piano “Las Estrellas Fugaces”, obra musical en la que imagina a las “estrellas caer lentamente hasta tocar la tierra, para luego regresar, antes del amanecer, corriendo de vuelta al cielo”.

También Sophie Segundo Rodríguez, la niña más joven de los músicos, interpretó en el piano, con acompañamiento de Electone, la canción “Día de Playa”, donde plasma su gusto por sentir “el sol sobre la piel, la arena entre los pies y la brisa que refresca”.

Junto a estos talentos, también estuvieron Mila Boyoli Díaz, quien interpretó “Las Cabritas en el Campo”; Matías Loáisiga Jirón, con “El Fantasma”; Álvaro Jasso Bañuelos, con “El Globo Rojo”; Darío Armenta Reyna, con “Dreaming of Football”, y Franco Mendoza Barreiro, con “Walk in Forest”.

Breve, pero igual de interesante, fue el último trecho del concierto donde los jóvenes alumnos lucieron su destreza al tocar arreglos de famosas obras, entre las que estuvieron “El Cisne”, de Camille Saint-Saëns; “Júpiter”, de Gustav Holst”, y la más contemporánea de las canciones, “Interstellar”, de Hans Zimmer.

Los maestros Antonio y Armando Cámara García, Sofía y Verónica Serrano Nungaray, Aldo Delgadillo Álvarez y Vania Gutiérrez, acompañaron a sus alumnos en esta velada musical de la Casona de Xicoténcatl.

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