El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba (PAN) presentó el libro “Aliviar el sufrimiento sin perder la dignidad ni la vida: Un análisis desde México”, escrito en coautoría por Agustín Antonio Herrera Fragoso, María de la Luz Casas Martínez y Guillermo Eduardo Aréchiga Ornelas.
Al dar la bienvenida, el diputado felicitó a la y los autores por la publicación de una obra que reúne distintas perspectivas sobre los cuidados paliativos.
Explicó que la obra que aborda los aspectos médicos, jurídicos y éticos de los cuidados paliativos, así como la importancia de garantizar que las personas con enfermedades graves reciban atención para aliviar el dolor y mejorar su calidad de vida.
La diputada Margarita Zavala Gómez del Campo (PAN) compartió experiencias sobre las dificultades que enfrentan algunas familias para conseguir medicamentos destinados a controlar el dolor.
Señaló que en la atención de personas con enfermedades graves debe considerar no sólo sus necesidades físicas, sino también las emocionales y familiares, y destacó la importancia de brindar una atención centrada en la persona.
En su intervención, Guillermo Eduardo Aréchiga Ornelas, especialista en medicina del dolor y cuidados paliativos, señaló que en México todavía existen deficiencias para atender a personas con enfermedades avanzadas, particularmente por las dificultades para conseguir medicamentos que permitan controlar el dolor.
Indicó que los trámites burocráticos obstaculizan el acceso a analgésicos opioides, mientras que médicos y enfermeras no siempre cuentan con la preparación necesaria para atender a pacientes que atraviesan situaciones de sufrimiento grave.
“Nuestro personal sanitario en el primer contacto no está preparado, técnica ni emocionalmente para enfrentar el sufrimiento grave”.
Ante esta situación, propuso recuperar una instancia nacional que coordine los cuidados paliativos, destinar recursos federales específicos, simplificar los procedimientos para prescribir medicamentos contra el dolor y revisar las restricciones que condicionan el acceso a estos servicios al pronóstico de vida de los pacientes.
También, ampliar la capacitación de los profesionales de la salud y llevar la atención paliativa fuera de los hospitales, con la participación de las familias y las comunidades.
José Alberto Flores Cantisani, médico anestesiólogo y especialista en algología y cuidados paliativos, dijo que la falta de atención oportuna no sólo afecta la salud de los pacientes, sino también la economía y la vida cotidiana de sus familias.
Añadió que existen gastos pocas veces considerados, como traslados, alimentación, pérdida de ingresos y el desgaste emocional de quienes acompañan a una persona enferma. “Los costos invisibles no los tomamos nunca en cuenta”.
Consideró que fortalecer las clínicas del dolor y los servicios de cuidados paliativos permitiría atender oportunamente los síntomas de los pacientes y evitar algunos ingresos hospitalarios que podrían resolverse mediante atención especializada.
Explicó la diferencia entre sedación paliativa y eutanasia. Precisó que la primera tiene como propósito aliviar síntomas que no responden a otros tratamientos, mediante medicamentos administrados de manera proporcional, mientras que la segunda busca provocar deliberadamente la muerte. “No hay que confundir una cosa con la otra”.
En materia jurídica y bioética, Agustín Antonio Herrera Fragoso abordó la protección de los derechos humanos de las personas con enfermedades graves, adultos mayores y personas con discapacidad.
Advirtió sobre la obstinación terapéutica, que ocurre cuando se aplican tratamientos desproporcionados que no ofrecen beneficios razonables al paciente y pueden prolongar innecesariamente su sufrimiento.
Recordó que México ratificó en 2023 la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, instrumento que contempla los cuidados paliativos y establece obligaciones para los Estados.
“Debemos tener entonces ese derecho a mitigar el sufrimiento”, manifestó al destacar que la atención médica debe respetar la dignidad de las personas durante todas las etapas de la enfermedad.
Mediante videoconferencia, María de la Luz Casas Martínez habló sobre la responsabilidad ética del Estado para garantizar atención y acompañamiento a quienes necesitan cuidados paliativos.









