La presidenta Claudia Sheinbaum, evalúa zonas al norte de México donde iniciarían las primeras pruebas para aumentar el uso de fracking en el país y con ello impulsar la producción de gas.
Esta situación ocurre, luego de que recientemente recibiera recomendaciones de un grupo de expertos al que encargó estudiar la viabilidad de la explotación de hidrocarburos no convencionales.
Las áreas con potencial que está revisando la mandataria están en los estados Coahuila y Tamaulipas, ambas en el norte de México, de acuerdo con las fuentes.
Una de ellas dijo que la idea sería tratar de empezar tan pronto como en septiembre para desarrollar yacimientos que requieren de fracturación hidráulica, una técnica por la que se inyecta agua, arena y químicos a grandes presiones para romper la roca y extraer crudo y gas.
Aunque México ya produce marginalmente mediante fracking, el gobierno y la petrolera estatal, Petróleos Mexicanos (Pemex), están buscando masificarlo para bajar las importaciones de gas desde Estados Unidos, que provee el 75% de las necesidades del país.
Actualmente Pemex produce en promedio 4,869 millones de pies cúbicos de gas al día de gas y 1.658 millón de barriles por día de petróleo y condensados.
Pese a que la cuenca Tampico-Misantla, mayormente en Veracruz, tendría el mayor potencial de petróleo y gas no convencional, el gobierno estudia una zona en Coahuila a unos pasos de la frontera con Estados Unidos y que forma parte de la plataforma Burro-Pichachos para un proyecto piloto de no convencionales, según las fuentes.
Esa zona colinda con la formación Eagle Ford, al otro lado de la frontera, uno de los mayores productores de crudo y gas de lutitas de Estados Unidos y de donde proceden la mayoría de las importaciones de gas de México. Sólo ahí se produjeron en junio 4,300 millones de pies cúbicos al día de gas, una producción similar a la de Pemex en todos sus campos y cuencas en el país.
La colindancia con Estados Unidos y el potencial energético serían dos de las razones para arrancar en esa zona de Coahuila un proyecto piloto, dijeron las fuentes, pero también juega a favor la muy baja densidad poblacional en el área, lo que reduciría el riesgo de inconformidad o tensiones, que ya han ocurrido en Veracruz en el pasado con proyectos de Pemex en zonas altamente pobladas.
El mayor problema que enfrenta esa zona de Coahuila es la falta de agua, pero dos fuentes dijeron que sería resuelto con la perforación de pozos profundos de agua salobre para no tocar depósitos de agua superficial destinados a consumo humano.







